Alma Lizzette Cárdenas-Rodríguez es directora de programa y asesora académica en el Seminario Fuller. En 2020, publicó Gemidos desde el desierto (Groanings from the Desert), una colección de teo-poemas, oraciones y pensamientos en inglés y español que invitan a los lectores a entrar en su dolor, alegría, esperanzas y sueños. Ella creó Wine and Write, un ministerio para mujeres que se reúnen bi-mensualmente para conectarse mientras degustan vino, escriben y cuentan historias para descubrir su propósito interior. Tiene una maestría en liderazgo urbano transformacional de la Universidad Azusa Pacific y recibió un diplomado de posgrado como educadora juvenil urbana de Fuller.
Raquel Toledo es la directora de programa y asesora académica de Fuller en Houston, Texas. Su libro, DIGNA: Cómo vestirte de fuerza, honor y paz, explora la violencia doméstica y la iglesia, y es una guía para que las mujeres latinas identifiquen violencia de pareja íntima (2021). Fundó la organización sin fines de lucro Un Regalo de Valor (A Gift of Value); ha estado en el ministerio por más de 25 años y ha sido mentora de mujeres latinas por más de 10 años. Tiene una maestría en servicios humanos y consejería de la Universidad DePaul y una segunda maestría en estudios interculturales y urbanos del Seminario Teológico Moody en Chicago, Illinois.
Chantelle Gibbs: Me gustaría hablar sobre la experiencia y trabajo que han tenido en el ministerio con jóvenes, específicamente con mujeres jóvenes latinas. Para empezar, ¿pueden presentarse, explicar el trabajo que hacen, y cómo comenzaron ese trabajo?
Alma Cárdenas-Rodríguez: Mi nombre es Alma Lizzette Cárdenas-Rodríguez, y soy mexicana-estadounidense. Nací, crecí y sigo viviendo en el Valle de San Fernando de Los Ángeles, California. Soy escritora, poeta, madre, esposa, amiga, mentora y aprendiz. En esta etapa de mi vida, soy asesora académica en el Seminario Fuller. Debido a mi experiencia en el ministerio juvenil, me apasiona ver a los jóvenes, los adultos jóvenes, y las mujeres en particular, entrar en la profundidad del pozo que cada uno lleva por dentro, y que trae un bienestar colectivo. Hace aproximadamente un año, comencé un ministerio llamado Wine and Write, que invita a las mujeres a probar y ver lo que Dios podría estar invitándolas a descubrir y sumergirse en la temporada de vida en la cual se encuentran. Nos sentamos con una copa de vino para tomar conciencia de nosotras mismas y de cómo nuestro entorno contribuye o dificulta nuestro trabajo y nuestro propósito.
Raquel Toledo: Me llamo Raquel Toledo. Mis padres son de Puerto Rico, nací y fui criada en Chicago. He estado en el ministerio por más de 25 años y empecé a trabajar en el ministerio juvenil cuando tenía 17 años. Fui profesora de español en una escuela secundaria durante un par de años y luego me convertí en asesora académica; trabajé en un colegio comunitario (community college) aproximadamente 15 años antes de venir a Fuller como asesora académica.
En el 2013, comencé una fundación llamada Un Regalo de Valor (A Gift of Value) para centrarme en los problemas de autoestima de las mujeres, específicamente de las jóvenes, y en cómo Cristo puede traer la confianza y el valor que se necesita. Pensé que el lanzamiento sería pequeño, pero tuvimos más de 200 mujeres. Después de enviar una encuesta anónima para recolectar los temas que las mujeres querían tratar en la siguiente reunión, leer las respuestas fue un llamado de atención para mí: violencia doméstica, abuso sexual, incesto. Fue entonces cuando sentí un “santo descontento”. Entonces supe que el Espíritu Santo quería que trabajara dentro de la iglesia y así traer sanidad. Llevo diez años recorriendo ese camino de fe y sirviendo a las mujeres jóvenes y adultas.
CG: En sus contextos con mujeres latinas específicamente, ¿cuáles son algunas de las cosas que han observado en sus comunidades sobre las que se sienten llamadas a abordar continuamente?
ACR: Toda mi vida escuché que Jesús vendría pronto. Escuchaba a la gente preguntarle a mi mamá: “¿Qué vas a hacer cuando tus hijas se casen?”, y ella respondía: “Ni siquiera creo que vaya a presenciar ese momento, porque para cuando tengan la edad suficiente para casarse, ¡Jesús ya habrá venido!”. Así que recuerdo que cuando cumplí 18 años me preguntaba: ¿Qué estoy haciendo y qué sigue? El sistema de kínder a doceavo de bachillerato del distrito escolar unificado de Los Ángeles (LAUSD) no animaba a nuestras comunidades a asistir a la universidad. No tenía planes para ir a la universidad y tampoco tenía sueños.
Me fui de la iglesia por primera vez a los 18 años tras darme cuenta de lo poco saludable que era. Pero luego tuve una experiencia cercana a la muerte a los 21 años. Me di cuenta de que si no me morí en ese momento, era porque Dios tenía alguna razón por la cual tendría que seguir aquí. Regresé enseguida a la iglesia y empecé a trabajar con los jóvenes y jóvenes adultos. Muchas de las formas cómo nos trataban antes de irme no habían cambiado. Eso fue lo que me trajo a Fuller. Pensé: “Dios, si voy a trabajar con jóvenes y jóvenes adultos, espero no repetir los mismos patrones. Quiero ser una voz de afirmación.”
En ese proceso, aprendí sobre mujeres como Malala Yousafzai, y cuando terminé mi maestría, la educación teológica me permitió encontrar mi voz y las verdades que me liberaron. Me di cuenta de que los jóvenes, los adultos jóvenes y las mujeres no tienen que esperar a tener 30 o 40 años para encontrar sus dones y su voz. ¿Cómo puedo contribuir para que las mujeres y los jóvenes adultos puedan encontrar su voz, ser afirmados en sus dones y descubrir el pozo que llevan dentro? Y cuando hablo de descubrir el pozo interior, estoy hablando de propósito, estoy hablando de sueños, estoy hablando de las cosas feas que no se decían en los testimonios que escuchaba en la iglesia cuando era joven o de las partes difíciles de la historia que rara vez se compartían. Esto es lo que me inspiró a escribir Gemidos desde el desierto.
RT: Como latina ycomo dijo Alma, a menudo escuchas: “Jesús vendrá pronto. No tienes que preocuparte por tus estudios. No tienes que preocuparte por el futuro.” En mi caso, yo creí esto, pero no dejé que eso me detuviera. Así que, mientras la mayoría de la gente en mi iglesia no pensaba ir a la universidad, me dije a mí misma, “yo lo creo y necesito estudiar. Necesito tener un trabajo.”
Para mí, es muy importante empoderar y educar a otras mujeres para que puedan comprender quiénes son. Cuando fui profesora en el Seminario Bíblico Hispano en Chicago, pude ayudar a crear un diplomado para mujeres en el ministerio. Recientemente, el Centro Latino me propuso que nos asociáramos para crear un diplomado para mujeres latinas en el ministerio, y hasta ahora ha sido muy exitoso. Es un programa de certificación profesional de seis meses a través de FULLER Equip, con seis módulos diferentes que equipan, capacitan, educan y ayudan a estas mujeres a creer en sí mismas y creer que pueden hacer lo que han sido llamadas a hacer en sus contextos.
Chantelle Gibbs es productora de contenidos y jefe de redacción de la revista FULLER.
Alma Lizzette Cárdenas-Rodríguez es directora de programa y asesora académica en el Seminario Fuller.
Raquel Toledo es la directora de programa y asesora académica de Fuller en Houston, Texas.
Alma Lizzette Cárdenas-Rodríguez es directora de programa y asesora académica en el Seminario Fuller. En 2020, publicó Gemidos desde el desierto (Groanings from the Desert), una colección de teo-poemas, oraciones y pensamientos en inglés y español que invitan a los lectores a entrar en su dolor, alegría, esperanzas y sueños. Ella creó Wine and Write, un ministerio para mujeres que se reúnen bi-mensualmente para conectarse mientras degustan vino, escriben y cuentan historias para descubrir su propósito interior. Tiene una maestría en liderazgo urbano transformacional de la Universidad Azusa Pacific y recibió un diplomado de posgrado como educadora juvenil urbana de Fuller.
Raquel Toledo es la directora de programa y asesora académica de Fuller en Houston, Texas. Su libro, DIGNA: Cómo vestirte de fuerza, honor y paz, explora la violencia doméstica y la iglesia, y es una guía para que las mujeres latinas identifiquen violencia de pareja íntima (2021). Fundó la organización sin fines de lucro Un Regalo de Valor (A Gift of Value); ha estado en el ministerio por más de 25 años y ha sido mentora de mujeres latinas por más de 10 años. Tiene una maestría en servicios humanos y consejería de la Universidad DePaul y una segunda maestría en estudios interculturales y urbanos del Seminario Teológico Moody en Chicago, Illinois.
Chantelle Gibbs: Me gustaría hablar sobre la experiencia y trabajo que han tenido en el ministerio con jóvenes, específicamente con mujeres jóvenes latinas. Para empezar, ¿pueden presentarse, explicar el trabajo que hacen, y cómo comenzaron ese trabajo?
Alma Cárdenas-Rodríguez: Mi nombre es Alma Lizzette Cárdenas-Rodríguez, y soy mexicana-estadounidense. Nací, crecí y sigo viviendo en el Valle de San Fernando de Los Ángeles, California. Soy escritora, poeta, madre, esposa, amiga, mentora y aprendiz. En esta etapa de mi vida, soy asesora académica en el Seminario Fuller. Debido a mi experiencia en el ministerio juvenil, me apasiona ver a los jóvenes, los adultos jóvenes, y las mujeres en particular, entrar en la profundidad del pozo que cada uno lleva por dentro, y que trae un bienestar colectivo. Hace aproximadamente un año, comencé un ministerio llamado Wine and Write, que invita a las mujeres a probar y ver lo que Dios podría estar invitándolas a descubrir y sumergirse en la temporada de vida en la cual se encuentran. Nos sentamos con una copa de vino para tomar conciencia de nosotras mismas y de cómo nuestro entorno contribuye o dificulta nuestro trabajo y nuestro propósito.
Raquel Toledo: Me llamo Raquel Toledo. Mis padres son de Puerto Rico, nací y fui criada en Chicago. He estado en el ministerio por más de 25 años y empecé a trabajar en el ministerio juvenil cuando tenía 17 años. Fui profesora de español en una escuela secundaria durante un par de años y luego me convertí en asesora académica; trabajé en un colegio comunitario (community college) aproximadamente 15 años antes de venir a Fuller como asesora académica.
En el 2013, comencé una fundación llamada Un Regalo de Valor (A Gift of Value) para centrarme en los problemas de autoestima de las mujeres, específicamente de las jóvenes, y en cómo Cristo puede traer la confianza y el valor que se necesita. Pensé que el lanzamiento sería pequeño, pero tuvimos más de 200 mujeres. Después de enviar una encuesta anónima para recolectar los temas que las mujeres querían tratar en la siguiente reunión, leer las respuestas fue un llamado de atención para mí: violencia doméstica, abuso sexual, incesto. Fue entonces cuando sentí un “santo descontento”. Entonces supe que el Espíritu Santo quería que trabajara dentro de la iglesia y así traer sanidad. Llevo diez años recorriendo ese camino de fe y sirviendo a las mujeres jóvenes y adultas.
CG: En sus contextos con mujeres latinas específicamente, ¿cuáles son algunas de las cosas que han observado en sus comunidades sobre las que se sienten llamadas a abordar continuamente?
ACR: Toda mi vida escuché que Jesús vendría pronto. Escuchaba a la gente preguntarle a mi mamá: “¿Qué vas a hacer cuando tus hijas se casen?”, y ella respondía: “Ni siquiera creo que vaya a presenciar ese momento, porque para cuando tengan la edad suficiente para casarse, ¡Jesús ya habrá venido!”. Así que recuerdo que cuando cumplí 18 años me preguntaba: ¿Qué estoy haciendo y qué sigue? El sistema de kínder a doceavo de bachillerato del distrito escolar unificado de Los Ángeles (LAUSD) no animaba a nuestras comunidades a asistir a la universidad. No tenía planes para ir a la universidad y tampoco tenía sueños.
Me fui de la iglesia por primera vez a los 18 años tras darme cuenta de lo poco saludable que era. Pero luego tuve una experiencia cercana a la muerte a los 21 años. Me di cuenta de que si no me morí en ese momento, era porque Dios tenía alguna razón por la cual tendría que seguir aquí. Regresé enseguida a la iglesia y empecé a trabajar con los jóvenes y jóvenes adultos. Muchas de las formas cómo nos trataban antes de irme no habían cambiado. Eso fue lo que me trajo a Fuller. Pensé: “Dios, si voy a trabajar con jóvenes y jóvenes adultos, espero no repetir los mismos patrones. Quiero ser una voz de afirmación.”
En ese proceso, aprendí sobre mujeres como Malala Yousafzai, y cuando terminé mi maestría, la educación teológica me permitió encontrar mi voz y las verdades que me liberaron. Me di cuenta de que los jóvenes, los adultos jóvenes y las mujeres no tienen que esperar a tener 30 o 40 años para encontrar sus dones y su voz. ¿Cómo puedo contribuir para que las mujeres y los jóvenes adultos puedan encontrar su voz, ser afirmados en sus dones y descubrir el pozo que llevan dentro? Y cuando hablo de descubrir el pozo interior, estoy hablando de propósito, estoy hablando de sueños, estoy hablando de las cosas feas que no se decían en los testimonios que escuchaba en la iglesia cuando era joven o de las partes difíciles de la historia que rara vez se compartían. Esto es lo que me inspiró a escribir Gemidos desde el desierto.
RT: Como latina ycomo dijo Alma, a menudo escuchas: “Jesús vendrá pronto. No tienes que preocuparte por tus estudios. No tienes que preocuparte por el futuro.” En mi caso, yo creí esto, pero no dejé que eso me detuviera. Así que, mientras la mayoría de la gente en mi iglesia no pensaba ir a la universidad, me dije a mí misma, “yo lo creo y necesito estudiar. Necesito tener un trabajo.”
Para mí, es muy importante empoderar y educar a otras mujeres para que puedan comprender quiénes son. Cuando fui profesora en el Seminario Bíblico Hispano en Chicago, pude ayudar a crear un diplomado para mujeres en el ministerio. Recientemente, el Centro Latino me propuso que nos asociáramos para crear un diplomado para mujeres latinas en el ministerio, y hasta ahora ha sido muy exitoso. Es un programa de certificación profesional de seis meses a través de FULLER Equip, con seis módulos diferentes que equipan, capacitan, educan y ayudan a estas mujeres a creer en sí mismas y creer que pueden hacer lo que han sido llamadas a hacer en sus contextos.
Chantelle Gibbs es productora de contenidos y jefe de redacción de la revista FULLER.
Raquel Toledo es la directora de programa y asesora académica de Fuller en Houston, Texas.
Le decía a mi grupo cuando nos reunimos el otoño pasado: “Están haciendo este diplomado no para demostrarle a nadie quiénes son, sino para confirmar quiénes son. Mientras sepan quiénes son y para qué Cristo las creó, pueden estar en cualquier contexto: ya sea entre aquellos que creen en ustedes o aquellos que no.”
Cuando miro hacia atrás y veo cómo Dios ha usado mi voz para las mujeres, cuando recibo mensajes privados de ellas diciendo que han encontrado algo que pueden compartir en su comunidad de fe o en su familia, eso es poderoso para mí. Estoy haciendo lo que Dios me ha llamado a hacer porque le estoy dando a esa mujer un espacio seguro que tal vez no tenga en su hogar, comunidad religiosa o trabajo.
CG: Ambas han publicado libros en los últimos dos años. ¿Podrían compartir las historias detrás de tu colección de poesía, Alma, y tu libro sobre violencia doméstica, Raquel?
RT: Mi mensaje, directa o indirectamente, es para las mujeres: Usa tu voz. Yo genero conciencia sobre la violencia doméstica y la violencia de pareja, y escribí un libro en español, DIGNA: Cómo vestirte de fuerza, honor y paz. Aunque han pasado dos años, sigo promocionando mi libro agresivamente porque no es un libro sobre violencia doméstica traducido del inglés al español. Es un libro escrito por una latina para latinas. Cuando hice mi investigación cualitativa y una tesis sobre este tema en el Seminario Teológico Moody, tuve un momento de “¡ajá!” Soy bilingüe, pero hay muchas latinas que no son bilingües y solo hablan español y no pueden educarse. No reciben apoyo en la iglesia porque la mayoría de los líderes eclesiales animan a las víctimas a “orar por el milagro” y esperar a que el agresor cambie. En serio, yo creo en los milagros, pero en estos casos, hay que orar y también actuar y buscar ayuda. Es un tema delicado. Así que tengo una misión a largo plazo.
ACR: Dejamos nuestra iglesia en 2019 después de trabajar con jóvenes y jóvenes adultos por más de 10 años. Sabía que necesitaba pasar por un proceso de duelo y sanación porque cuando te alejas de una iglesia o comunidad de fe, es como cuando terminas una relación, no solo con una persona, sino con grupos de personas con las que compartiste tu vida y tuviste sueños para ese lugar.
Cuatro años antes de ese momento, yo estaba en medio de completar un programa de diplomado de posgrado en el ministerio urbano juvenil en Fuller. Dios me recordó que había querido escribir un libro para jóvenes y jóvenes adultos que sacara a la luz los sistemas desequilibrados y estructuras existentes que nos impiden avanzar o no nos permiten encontrar nuestra voz y nuestro propósito. Iba a compartir historias como nunca antes lo había hecho. Iba a compartir los gemidos que nunca antes había compartido. Crecí en un contexto en el que los testimonios a menudo hablaban de la bendición, pero nunca de las dificultades que llevaron a ese milagro o a esa bendición. Escuché a Dios decir: “Vas a escribir un libro, y no sólo vas a compartir tu historia, sino que vas a compartir las partes difíciles de la historia,” partes que hasta ese día no había compartido, ni siquiera con mi propia madre. Iba a escribir una serie de memorias.
Pero cuando comencé a escribir, la poesía empezó a brotar. Hasta el día de hoy le pregunto a Dios y a mis antepasados: ¿De dónde salió eso? Me imagino que hay escritores y poetas en algún lugar de mi linaje que desconozco. Pero eso es lo que se convirtió en Gemidos desde el desierto, una colección de poemas, reflexiones y oraciones, algunos de los cuales salieron en inglés, otros en español. Y con toda su belleza e imperfecciones, lo publiqué el mismo año en que empecé a escribirlo.
Después de publicarlo, mis padres empezaron a compartir historias que nunca antes habían compartido, lo que fue muy poderoso y sanador. Hay historias que podemos inventarnos en nuestras mentes y que pueden entorpecer nuestra relación con los demás, con nuestro país y con los países de origen de nuestros padres. Así que el regalo de darme permiso para escribir, publicar y ser más abierta sobre la narración de mis historias les llevó a compartir sus historias, y me di cuenta de que la historia que había creado en mi mente no tenía nada que ver con la realidad de lo que había sucedido. Al contar nuestras historias, no nos damos cuenta de las brechas entre las distintas generaciones que estamos llenando, y al mismo tiempo estamos afirmando lo que las generaciones futuras están sintiendo en sus cuerpos.
RT: Su libro es increíble porque es bilingüe, es spanglish. Cuando leí sus poemas, pensé: “Wow, este es un libro que toda latina y todo el mundo debería leer.”
ACR: Y eso fue otra cosa: ¡ni siquiera tenía la capacidad de escribir así en español hasta que empecé a escribir!
CG: ¿Cuál es un desafío o una oposición que han tenido que enfrentar hasta ahora en sus vidas y que han tenido que superar?
RT: Para mí, el reto es el mito de la violencia doméstica. Estoy creando conciencia sobre un tema del cual muchos están en negación. Pero eso no me intimida porque me dejo guiar por los mensajes de texto y los correos electrónicos que he recibido de mujeres que han leído mi libro. Me dicen: “Creía que estaba sola”, “Muchas gracias por compartir tu historia” o “Muchas gracias por educarnos sobre el tema”. Así que esa es mi recompensa cada día, cada mes, cada año. Pero entiendo que no todos pueden hablar del tema porque la cultura, sobre todo los hombres de nuestra cultura, intentarán intimidarte. Pero no dejo que eso me afecte en absoluto.
ACR: En cuanto a las oposiciones, pienso en el síndrome del impostor. En la universidad me decían constantemente que no era una escritora académica. Lo escuchaba constantemente, lo cual era muy agotador porque cuando pedía ayuda para solucionarlo, el apoyo era escaso o nulo. Más tarde me di cuenta de que, desde mi perspectiva, la escritura académica es un diálogo entre diferentes autores y diferentes ideas. Entonces, como una mujer de color que se crió en una iglesia y una cultura donde no me invitaban al diálogo, me resultó difícil incorporar este proceso a mi escritura académica. Sigue existiendo la idea de que necesitamos tener un cierto título o publicar un artículo para afirmar el don que llevamos dentro.
CG: ¿Cuál dirían que es el concepto erróneo u oportunidad perdida más significativa que ven a menudo cuando trabajan con mujeres latinas, especialmente las jóvenes con las que trabajan?
ACR: Cuando se trata de trabajar con jóvenes y jóvenes adultos, e incluso habiendo podido observar a padres y jóvenes adultos en los espacios que nació Wine and Write, creo que uno de los conceptos erróneos es que pensamos que, al no compartir nuestras historias, estamos protegiéndonos los unos a otros o estamos protegiendo a la próxima generación. Existe el miedo a ser vistos de forma diferente o menos que los demás.
Pero cuando los jóvenes tienen un espacio y una plataforma para compartir y empezar a contar sus historias, he visto cómo se han sanado relaciones de un modo que no habría ocurrido si no nos hubiéramos dado el permiso para compartirlas. He visto a jóvenes adultos animar a sus padres de una forma tan hermosa como resultado de haber desenterrado algunas de esas historias que habían sido difíciles de compartir.
RT: Cuando se trata de que las mujeres latinas se encuentren a sí mismas, es desafiante porque creo que en diferentes contextos o en diferentes países de América Latina, la mujer es invisible. Si estás en el ministerio, el hombre es el que tiene la vocación, el que te va a guiar. Puede ser ofensivo para los hombres latinos que una mujer latina sea “independiente” y adopte este título porque no se supone que seamos independientes. Se supone que dependemos de la figura masculina. Por ejemplo, yo me casé después de cumplir mis 30 años, lo cual no es normal. A cierta edad, necesitas estar casada. A cierta edad, necesitas tener hijos. Una vez que tienes el primer hijo, necesitas tener el segundo. En la comunidad latina, mucho tiene que ver con nuestra historia y cultura en vez de dejar que Dios decida nuestro camino.
CG: ¿Qué esperan que suceda en el Centro Latino en los próximos 50 años? ¿Qué esperan ver en los jóvenes con los que trabajan?
RT: Confiar en Dios. Él sabe qué es lo mejor para cada uno de nosotros. Estoy pensando en Marta y María y en mi propio viaje y en cómo ese pasaje me sorprendió. Incluso mi propio viaje de educación teológica no fue validado, no fue afirmado y no fue emocionante para los líderes de mi iglesia en ese momento. El mundo académico era un espacio seguro para ciertas personas llamadas al ministerio y, más específicamente, para los hombres. Realmente no me veían en el ministerio ni liderando ningún tipo de trabajo. Pero luego miro este pasaje con Marta y María; y al igual que Jesús afirmó la elección de María de sentarse a sus pies, de sentarse a los pies de un rabino, ¡chica, tú puedes elegir!. Mujer, tú escoges la mejor parte. ¡Tú has escogido escuchar la voz de Jesús!
ACR: Como asesora académica, a menudo veo en mis estudiantes algo que hacemos todos: que al servir a Dios nos olvidamos de servirnos a nosotros mismos. Sin embargo, servirnos a nosotros mismos es servir a Dios. Así que eso es lo que me inspira a hacer este trabajo, y eso es lo que veo para la iglesia en el futuro. Aunque algunos de nosotros estamos comenzando a entender que el ministerio y el propósito pueden ser diferentes de lo que vimos al crecer, es muy fácil olvidar cuidar nuestras necesidades físicas y mentales y cuidar nuestras almas. Cuando pienso en el Centro Latino, en los jóvenes, en las mujeres y en el mundo académico, a medida que descubrimos nuevas formas de ser y nuevas expresiones de comunidad de fe, espero que nunca perdamos de vista esa parte: que cuidar de nosotros mismos es servir a Dios.
Elizabeth Conde-Frazier comparte sobre su legado de trabajo en educación teológica para la iglesia latina.