Bendición: Belleza en las Temporadas Necesarias

flower

No contamos con inviernos helados en el sur de California, pero aun así es fácil extrañar el sol. Los días son cortos, la lluvia y los árboles sin hojas nos recuerdan tiempos mejores. Nos genera un sentimiento de anticipación mientras añoramos la primavera junto con sus flores.

Tuve la gran suerte de crecer en una zona rural en Costa Rica. Una tierra rica y fértil, cuyo verdor parece querer consumir todo a su alrededor. Solo predominan dos estaciones: una lluviosa y otra de menos lluvia. Durante la estación lluviosa parece que la lluvia no tiene fin. La lluvia es anunciada por el canto de las aves y el olor a lluvia. Los habitantes de la región suelen describirlo como “cielo roto”, ya que el agua cae como cataratas. El tiempo parece detenerse.

Quizás no pensemos mucho en la lluvia hasta que trunca nuestros planes; nos resultan molestos los tiempos de espera. Aún así, la lluvia es necesaria en los tiempos de germinación. Me parece estar viendo a mi madre sentada en la cocina con su taza de café, contemplando la lluvia. Agradeciendo a Dios por los pájaros y su canto, por las plantas que nos dan alimento y sombra, y la lluvia que trae vida al campo. Cada estación es necesaria para el crecimiento y la cosecha.

En Eclesiastés 3 el autor nos habla de la importancia de los tiempos. Hay un tiempo para todo. Quizás el autor simplifica el pensamiento nombrando los dos extremos de cada etapa. Se nos olvida que entre la vida y la muerte hay un espectro de estaciones en medio, cada una esencial y hermosa de una manera única. Hay un tiempo para la siembra y un tiempo para la cosecha, y un tiempo para la germinación.

Hace 50 años un grupo de teólogos vieron la necesidad de construir un “vivero” de mentes brillantes, de hombres y mujeres dispuestos a servir a Dios y a la comunidad. El Centro Latino del Seminario Teológico Fuller tiene como misión holística equipar a líderes hispanos/as con las herramientas para crear un mundo mejor por medio de la fe. En mi caso, una de las razones por las que escogí estudiar en Fuller fue el Centro Latino. Contar con un grupo de personas que entendían mi trasfondo cultural y el invaluable apoyo de personas que “sembraban” con sus donaciones fueron mi motor principal durante ese tiempo de incertidumbre y “germinación”.

Hoy celebramos la siembra y los tiempos perfectos de Dios. Celebramos el fruto del Centro Latino no solo en California sino en toda América Latina y el Caribe, trayendo el mensaje de Jesús a las comunidades sedientas. Refrescando las tierras áridas, germinando nuevas semillas. Damos gracias a Dios por aquellos y aquellas que sembraron en fe con el sueño de ver generaciones de latinos/as orgullosos/as de sus raíces y cultura, sirviendo a Dios de manera integral. En un mundo de extremos oramos por las nuevas generaciones de líderes para que puedan ver la mano de Dios en los márgenes y cada una de sus estaciones.

Kim Bermudez

Kim Bermúdez (MAT ’22) es la gestora de traducciones en Seminario Fuller.

No contamos con inviernos helados en el sur de California, pero aun así es fácil extrañar el sol. Los días son cortos, la lluvia y los árboles sin hojas nos recuerdan tiempos mejores. Nos genera un sentimiento de anticipación mientras añoramos la primavera junto con sus flores.

Tuve la gran suerte de crecer en una zona rural en Costa Rica. Una tierra rica y fértil, cuyo verdor parece querer consumir todo a su alrededor. Solo predominan dos estaciones: una lluviosa y otra de menos lluvia. Durante la estación lluviosa parece que la lluvia no tiene fin. La lluvia es anunciada por el canto de las aves y el olor a lluvia. Los habitantes de la región suelen describirlo como “cielo roto”, ya que el agua cae como cataratas. El tiempo parece detenerse.

Quizás no pensemos mucho en la lluvia hasta que trunca nuestros planes; nos resultan molestos los tiempos de espera. Aún así, la lluvia es necesaria en los tiempos de germinación. Me parece estar viendo a mi madre sentada en la cocina con su taza de café, contemplando la lluvia. Agradeciendo a Dios por los pájaros y su canto, por las plantas que nos dan alimento y sombra, y la lluvia que trae vida al campo. Cada estación es necesaria para el crecimiento y la cosecha.

En Eclesiastés 3 el autor nos habla de la importancia de los tiempos. Hay un tiempo para todo. Quizás el autor simplifica el pensamiento nombrando los dos extremos de cada etapa. Se nos olvida que entre la vida y la muerte hay un espectro de estaciones en medio, cada una esencial y hermosa de una manera única. Hay un tiempo para la siembra y un tiempo para la cosecha, y un tiempo para la germinación.

Hace 50 años un grupo de teólogos vieron la necesidad de construir un “vivero” de mentes brillantes, de hombres y mujeres dispuestos a servir a Dios y a la comunidad. El Centro Latino del Seminario Teológico Fuller tiene como misión holística equipar a líderes hispanos/as con las herramientas para crear un mundo mejor por medio de la fe. En mi caso, una de las razones por las que escogí estudiar en Fuller fue el Centro Latino. Contar con un grupo de personas que entendían mi trasfondo cultural y el invaluable apoyo de personas que “sembraban” con sus donaciones fueron mi motor principal durante ese tiempo de incertidumbre y “germinación”.

Hoy celebramos la siembra y los tiempos perfectos de Dios. Celebramos el fruto del Centro Latino no solo en California sino en toda América Latina y el Caribe, trayendo el mensaje de Jesús a las comunidades sedientas. Refrescando las tierras áridas, germinando nuevas semillas. Damos gracias a Dios por aquellos y aquellas que sembraron en fe con el sueño de ver generaciones de latinos/as orgullosos/as de sus raíces y cultura, sirviendo a Dios de manera integral. En un mundo de extremos oramos por las nuevas generaciones de líderes para que puedan ver la mano de Dios en los márgenes y cada una de sus estaciones.

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Kim Bermúdez (MAT ’22) es la gestora de traducciones en Seminario Fuller.

Originally published

July 29, 2024

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