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Lentes de Justicia

Recuerdo vívidamente estar sentado en una clase que estaba enseñando mi mentor, Ralph Basui Watkins. Él estaba hablando acerca de la interpretación bíblica y la ubicación social de una persona. Estaba usando el término ‘lente’ para describir la experiencia vivida de una persona y su manera de relacionarse con el mundo—su cosmovisión. Como un estudiante nuevo en educación teológica, había muchos términos y conceptos que parecían foráneos para mí. Este concepto de lente, sin embargo, tenía perfecto sentido para mí. Recuerdo tener varios pares de gafas sol con lentes de diferentes colores—lentes de sol novedosos. Si bien creía que los lentes me hacían ver bien, recuerdo como coloreaban todo lo que veía. Un par de gafas de sol azules cambiaban todo a un tono abstracto de azul. Gafas de sol verdes le daban a todo un tono y matiz muy distintivo. Todos estos colores son vitales a la analogía, pero no comienzan a cubrir el tema general de las tonalidades y descoloración que ocurre con las gafas de sol en general. Sentado en este salón de clases en medio de mi propia epifanía, empecé a hacer preguntas profundas de mí mismo. Necesitaba saber qué lentes usaba y cómo las narrativas bíblicas estaban siendo sombreadas por mi propia cosmovisión, y la de otros.

Años después, reconocí que hay una multitud de lentes—enfoques hermenéuticos—que individuos y grupos usan para leer y vivir las Escrituras. Me gustaría arriesgarme al intentar hacer una gran generalización por la necesidad de ser breve. En muchos grupos donde la justicia y shalom no son principios fundamentales al leer y vivir la Palabra de Dios, parece que tienen un lente particular en uso. Este lente tiende a empujar más allá de las palabras en la página, con las esperanzas de obtener lo escondido y el significado “más importante” del texto. Es la intensión de este ensayo corto que, al leer la Escritura de esta manera, estamos descolorando, sombreando y cambiando el texto. El enfoque hecho por este tipo de lente en particular de seguido niega la ubicación social y experiencia vivida de los seres humanos en el texto, con la excusa de alcanzar las verdades universales y espirituales percibidas del texto. Este acercamiento alegórico a la Escritura constantemente cambia el enfoque lejos de los muy obvios elementos en un pasaje, y este cambio puede negar la humanidad y la interacción divina en la página. Bernard Ramm describe varias escuelas alegóricas y los fundamentos de su función; en el núcleo de estas escuelas y métodos, sin embargo, está la idea que la letra del texto es obvia y en su mayoría insignificante, porque el verdadero significado está escondido debajo (1). El argumento breve de este ensayo es que un lente que se apresura más allá de las palabras del texto a menudo negará la justicia y shalom. Por eso, el argumento es a favor de un lente de justicia que nos permita leer y vivir la Palabra de Dios de manera más completa.

Lentes Novedosos

En la narrativa de Lucas acerca de la vida y ministerio de Cristo Jesús, él detalla una procesión funeraria que es interrumpida por nuestro Señor (Lucas 7:11–15). El joven fallecido es el hijo único de una viuda. Jesús resucita a este joven, la multitud reunida alaba a Dios, y la noticia de esto se esparce por la región.

Frecuentemente, la milagrosa resurrección del joven fallecido se vuelve central, y por buena razón. Este acto maravilloso del supremo salvador necesita ser celebrado. Sin embargo, el lente a través del cual de seguido vemos la escritura—al menos en la iglesia del Este— frecuentemente es dominado por un acercamiento alegórico. Por lo general estamos tan ocupados buscando el significado escondido de un texto, que nos perdemos del texto mismo. Lo que me gustaría instar en este ensayo es que hagamos el trabajo difícil de remover (o al menos nombrar) nuestros lentes pre-construidos que nos prevén de ver con frecuencia lo que está justo enfrente de nosotros porque ha sido sombreado y alterado. ¿Es este pasaje acerca de una resurrección milagrosa de entre los muertos que pudiera ser simbólico de la autoridad de Cristo sobre nuestras propias circunstancias? Por supuesto. También hay, sin embargo, otra narrativa en el texto que debemos ver.

En el pasaje, varios individuos y grupos claves son identificados: Jesús, los discípulos de Jesús, la gran multitud siguiendo a Jesús, una gran multitud de la ciudad, el hijo fallecido, y la madre viuda. La mujer es descrita a detalle, especialmente comparada con los otros presentes. Ella es una madre enlutada, una viuda, en medio de la procesión funeraria de su hijo único. El lente típico que usamos para ver a esta mujer destaca su dolor y su agonía, que proviene de un sentimiento de profunda pérdida. Sin embargo, a causa de que ese mismo lente ha sido construido por una preferencia alegórica y una tradición cristiana que tiende a ignorar las realidades sociales y vividas de las personas de la Biblia y en nuestros mundos, nos perdemos de las otras cosas presentes en el texto.

Pon atención, de nuevo, la manera en que el lente funciona. Si todo lo que el lector ve es su agonía emocional, entonces la compasión de Jesús hacia ella está relegada a su estado emocional; su trauma es truncada por su rol como una madre en luto. El milagro de Jesús, entonces, se concentra solamente en el duelo de una madre, y la resurrección de su hijo es un acto de quitar su dolor. En esta interpretación, Jesús se vuelve el Dios que nos consuela emocional y espiritualmente, pero no nos dice nada acerca de nuestras experiencias vividas y realidades sociales. Esta hermenéutica particular—los lentes novedosos—sombrea, atenúa y colorea la visión del texto en la misma manera que mis gafas de sol novedosas lo hicieron. Estos lentes novedosos se enfocan en un tipo de hermenéutica tradicional greco-romana empapada de un método alegórico. Esta hermenéutica tiene como prioridad encontrar un significado del texto que sea más profundo y verdadero, usualmente a expensas de otras cosas consideradas como “superficiales” e insignificantes. Así como alguien que está usando gafas de sol azules nunca podrá apreciar los amarillos vibrantes y los cafés profundos, estos lentes novedosos le roban al lector del brillante tapiz que Dios nos está revelando.

Lentes de Justicia

Debemos de poder leer la Palabra de Dios en su totalidad. Sí, muy seguido hay verdades maravillosas y reveladoras que deben ser extraídos de un estudio profundo de la Escritura. Sin embargo, si toda la Escritura es inspirada por Dios, entonces también hay verdades maravillosas y reveladoras en las palabras mismas y en las descripciones mismas.

Viendo este pasaje de Lucas, Stephanie Buckhanon Crowder nos señala que esta mujer ha perdido su “principal medio de sostén, ha perdido toda la seguridad económica”(2). Sin su hijo, esta mujer, en su contexto social e histórico, está ahora en la posición más vulnerable en su sociedad. Ella estará, primeramente, a merced de otros para su provisión diaria, protección, necesidades legales y compromiso comunal. Al Jesús ver a esta mujer en agonía y marginalización compuestas, Él tiene compasión por ella. Un lente más centrado en justicia nos permite, como lectores, relacionar la totalidad de la compasión que Jesús tiene hacia esta mujer. La compasión de Jesús no está restringida a su estado emocional de pérdida. Más bien, la compasión de Jesús es inclusiva de su condición completa. Jesús sabe bien lo que le espera a esta querida hermana tanto en sus días de duelo en un sentido familiar, y en los días de batallar en un sentido socioeconómico. La compasión del Mesías abarca todo lo que esta mujer siente, conoce, está experimentando, y experimentará. Esta compasión no omite su experiencia vivida, ni aterriza solamente en sus lágrimas de ese momento.

La buena nueva en este pasaje es que Jesús lo ve todo y nos ve a todos. Cristo está preocupado de nosotros como un todo, no sólo una parte de nosotros. Esta perspectiva tampoco es un incidente aislado con esta viuda en particular. El cuarto capítulo de Lucas nos da la declaración de Jesús y su entendimiento del evangelio. Como Justo González señala, este pasaje “marca el tono para el libro entero” (3). Es aquí donde Jesús cita al profeta Isaías y presenta el edicto que Él va a declarar las buenas nuevas a los pobres, liberar a los cautivos, dar vista a los ciegos, libertad a los oprimidos y que ha llegado el año del Señor. Como Drew Hart nos recuerda, “el mensaje de Jesús eran revolucionarias buenas nuevas para los pobres”(4). De nuevo, usando un lente de justicia, estos son seres humanos reales en condiciones reales, no temas ni conceptos abstractos. Por otro lado, una lectura alegórica del texto puede negar justicia real e inspirar pontificación acerca de una percibida justicia escatológica. Demasiado seguido leemos “pobre”, “cautivo”, “ciego” como simples adjetivos gramaticales—como metáforas. Y nuestra respuesta es orar por estas condiciones que son interpretadas como conceptos desencarnados a ser desechados. Esto no es lo que Jesús dijo, ni es lo que Jesús vio. “Él los vio como cuerpos y almas” (5).

La justicia, aquí, no se trata de buscar una revuelta política con tal de tener revolución. La justicia, más bien, se trata de leer y hacer la Palabra de Dios. Se trata una “ética de compasión” y un sentido de justicia y liberación que es “el fundamento mismo de la fe bíblica” (6). De hecho, la esencia misma de Jesús es libertad (7). Jesús entiende que su llamado incluye liberación y libertad e impactar las condiciones sociales de los seres humanos. Él declara esto en Lucas 4 y lo demuestra tan vívidamente en Lucas 7. La compasión de Jesús hacia la existencia completa de esta mujer lo impulsó a intervenir. Escucha atentamente al lenguaje del texto. Jesús ve su duelo completo, su trauma completa, todo lo que ella está enfrentando. Él le dice a ella, “No llores” (Lucas 7:13). Después de hablar al joven y levantarlo de entre los muertos, las escrituras nos dicen que Jesús “se lo regresó a su madre” (Lucas 7:15). Al darle su hijo de vuelta a esta mujer, en el contexto de su tiempo, Jesús ha cambiado esencialmente su futuro social y económico completo—además de sanar su duelo y pérdida. En medio de las multitudes siguiendo y esperando cosas de Jesús, él es capaz de enfocarse en el dolor y sufrimiento de esta mujer y centrar su narrativa. Él centra su experiencia de tal forma que ambas multitudes—la que lo sigue a él para ver milagros y señales de vida y la que la sigue a ella porque no hay señales de vida—son impactadas por su situación actual y lo renovación de vida que la interrupción de Jesús le trae.

Un lente orientado a la justicia le permite al lector ver la variedad de colores y matices en el pasaje. El duelo de la mujer está presente, pero también está su trauma, ansiedad, incertidumbre, ubicación social, condición económica, futuro familiar, vulnerabilidad, miedo e incluso enojo. Ella tiene permitido ser el ser humano completo que Dios la creó para ser mientras interactúa con lo divino. Cualquier lente, entonces, que no está al menos moldeado, formado, o tocado por la compasión de Dios y deseo por shalom y justicia se rehúsa a reconocer los detalles necesarios en la Escritura y concluye con una recapitulación del texto carente de profundidad y diversidad de una aplicación en la vida real.

Conclusión

Seguido, las conversaciones acerca de la justicia dentro del cristianismo están dominadas por acción social o agendas políticas o división alrededor de definiciones del evangelio sujetas denominacionalmente. Este ensayo busca retar la manera en que vemos la Escritura, en vez de involucrarnos directamente en los argumentos predominantes. Si vamos a ver la totalidad de la interacción humana-divina con la revelación de la Palabra de Dios, entonces debemos despojarnos de los lentes novedosos que miran más allá de lo que Dios ha dicho explícitamente. Cristo nos ha puesto el ejemplo. Cristo es movido por compasión cuando ve y considera la realidad de esta mujer. Esa compasión lo mueve a intervenir.

En su libro más reciente, En La Casa de mi Abuela, Yolanda Pierce comparte una historia de una mujer negra que está manejando en la lluvia. Ella ve a una mujer blanca al lado del camino y tiene una lucha interna consigo misma respecto a si debe o no ayudarla. La lucha, verás, no se trata de si se necesita o no la ayuda. Sino que, la lucha es sobre si la ayuda será o no recibida. Ella termina este capítulo retando a tener un entendimiento más escatológico de la salvación para que incluya este trabajo de intervención. “Cuando estoy bien espiritual y físicamente, y cuando estoy espiritual y físicamente segura, tengo una responsabilidad de trabajar para que otras comunidades, personas y culturas puedan también ser hechos seguros y completos”. (8)

¿Podemos abrirnos para ver las Escrituras y ver a nuestro prójimo? La justicia es más que los sermones que predicamos, libros que escribimos y clases que enseñamos. No que estas cosas estén fuera del alcance de la justicia, porque muchos predicadores y académicos tienen justicia en el núcleo de su trabajo. Sin embargo, la meta de la justicia, más bien, no es el sermón, el libro o el curso, es la interrupción de una realidad vivida que aflige el corazón de Dios en nuestro mucho quebrantado. Creo firmemente que si viéramos el bello espectro de la experiencia humana conectándose con Dios en la Escritura que nosotros, también, seríamos conmovidos con compasión para hablar, sanar y dar de lo recibido.

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Dwight A. Radcliff Jr. es decano académico del Centro William E. Pannell para Estudios de la Iglesia Negra y profesor asistente de misión, teología y cultura. Su enseñanza y predicación lo han llevado por los EE. UU. y el extranjero, y ha dado conferencias en seminarios, universidades y conferencias sobre temas que van desde plantación de iglesias urbanas, cultura, teología, predicación, justicia social, millennials y evangelismo. Tiene más de 20 años de experiencia en el ministerio pastoral y es pastor de The Message Center, una congregación urbana multicultural y multigeneracional en Gardena, California, donde dirige con su esposa, DeShun Jones-Radcliff. Él y su esposa tienen dos hijas.

Recuerdo vívidamente estar sentado en una clase que estaba enseñando mi mentor, Ralph Basui Watkins. Él estaba hablando acerca de la interpretación bíblica y la ubicación social de una persona. Estaba usando el término ‘lente’ para describir la experiencia vivida de una persona y su manera de relacionarse con el mundo—su cosmovisión. Como un estudiante nuevo en educación teológica, había muchos términos y conceptos que parecían foráneos para mí. Este concepto de lente, sin embargo, tenía perfecto sentido para mí. Recuerdo tener varios pares de gafas sol con lentes de diferentes colores—lentes de sol novedosos. Si bien creía que los lentes me hacían ver bien, recuerdo como coloreaban todo lo que veía. Un par de gafas de sol azules cambiaban todo a un tono abstracto de azul. Gafas de sol verdes le daban a todo un tono y matiz muy distintivo. Todos estos colores son vitales a la analogía, pero no comienzan a cubrir el tema general de las tonalidades y descoloración que ocurre con las gafas de sol en general. Sentado en este salón de clases en medio de mi propia epifanía, empecé a hacer preguntas profundas de mí mismo. Necesitaba saber qué lentes usaba y cómo las narrativas bíblicas estaban siendo sombreadas por mi propia cosmovisión, y la de otros.

Años después, reconocí que hay una multitud de lentes—enfoques hermenéuticos—que individuos y grupos usan para leer y vivir las Escrituras. Me gustaría arriesgarme al intentar hacer una gran generalización por la necesidad de ser breve. En muchos grupos donde la justicia y shalom no son principios fundamentales al leer y vivir la Palabra de Dios, parece que tienen un lente particular en uso. Este lente tiende a empujar más allá de las palabras en la página, con las esperanzas de obtener lo escondido y el significado “más importante” del texto. Es la intensión de este ensayo corto que, al leer la Escritura de esta manera, estamos descolorando, sombreando y cambiando el texto. El enfoque hecho por este tipo de lente en particular de seguido niega la ubicación social y experiencia vivida de los seres humanos en el texto, con la excusa de alcanzar las verdades universales y espirituales percibidas del texto. Este acercamiento alegórico a la Escritura constantemente cambia el enfoque lejos de los muy obvios elementos en un pasaje, y este cambio puede negar la humanidad y la interacción divina en la página. Bernard Ramm describe varias escuelas alegóricas y los fundamentos de su función; en el núcleo de estas escuelas y métodos, sin embargo, está la idea que la letra del texto es obvia y en su mayoría insignificante, porque el verdadero significado está escondido debajo (1). El argumento breve de este ensayo es que un lente que se apresura más allá de las palabras del texto a menudo negará la justicia y shalom. Por eso, el argumento es a favor de un lente de justicia que nos permita leer y vivir la Palabra de Dios de manera más completa.

Lentes Novedosos

En la narrativa de Lucas acerca de la vida y ministerio de Cristo Jesús, él detalla una procesión funeraria que es interrumpida por nuestro Señor (Lucas 7:11–15). El joven fallecido es el hijo único de una viuda. Jesús resucita a este joven, la multitud reunida alaba a Dios, y la noticia de esto se esparce por la región.

Frecuentemente, la milagrosa resurrección del joven fallecido se vuelve central, y por buena razón. Este acto maravilloso del supremo salvador necesita ser celebrado. Sin embargo, el lente a través del cual de seguido vemos la escritura—al menos en la iglesia del Este— frecuentemente es dominado por un acercamiento alegórico. Por lo general estamos tan ocupados buscando el significado escondido de un texto, que nos perdemos del texto mismo. Lo que me gustaría instar en este ensayo es que hagamos el trabajo difícil de remover (o al menos nombrar) nuestros lentes pre-construidos que nos prevén de ver con frecuencia lo que está justo enfrente de nosotros porque ha sido sombreado y alterado. ¿Es este pasaje acerca de una resurrección milagrosa de entre los muertos que pudiera ser simbólico de la autoridad de Cristo sobre nuestras propias circunstancias? Por supuesto. También hay, sin embargo, otra narrativa en el texto que debemos ver.

En el pasaje, varios individuos y grupos claves son identificados: Jesús, los discípulos de Jesús, la gran multitud siguiendo a Jesús, una gran multitud de la ciudad, el hijo fallecido, y la madre viuda. La mujer es descrita a detalle, especialmente comparada con los otros presentes. Ella es una madre enlutada, una viuda, en medio de la procesión funeraria de su hijo único. El lente típico que usamos para ver a esta mujer destaca su dolor y su agonía, que proviene de un sentimiento de profunda pérdida. Sin embargo, a causa de que ese mismo lente ha sido construido por una preferencia alegórica y una tradición cristiana que tiende a ignorar las realidades sociales y vividas de las personas de la Biblia y en nuestros mundos, nos perdemos de las otras cosas presentes en el texto.

Pon atención, de nuevo, la manera en que el lente funciona. Si todo lo que el lector ve es su agonía emocional, entonces la compasión de Jesús hacia ella está relegada a su estado emocional; su trauma es truncada por su rol como una madre en luto. El milagro de Jesús, entonces, se concentra solamente en el duelo de una madre, y la resurrección de su hijo es un acto de quitar su dolor. En esta interpretación, Jesús se vuelve el Dios que nos consuela emocional y espiritualmente, pero no nos dice nada acerca de nuestras experiencias vividas y realidades sociales. Esta hermenéutica particular—los lentes novedosos—sombrea, atenúa y colorea la visión del texto en la misma manera que mis gafas de sol novedosas lo hicieron. Estos lentes novedosos se enfocan en un tipo de hermenéutica tradicional greco-romana empapada de un método alegórico. Esta hermenéutica tiene como prioridad encontrar un significado del texto que sea más profundo y verdadero, usualmente a expensas de otras cosas consideradas como “superficiales” e insignificantes. Así como alguien que está usando gafas de sol azules nunca podrá apreciar los amarillos vibrantes y los cafés profundos, estos lentes novedosos le roban al lector del brillante tapiz que Dios nos está revelando.

Lentes de Justicia

Debemos de poder leer la Palabra de Dios en su totalidad. Sí, muy seguido hay verdades maravillosas y reveladoras que deben ser extraídos de un estudio profundo de la Escritura. Sin embargo, si toda la Escritura es inspirada por Dios, entonces también hay verdades maravillosas y reveladoras en las palabras mismas y en las descripciones mismas.

Viendo este pasaje de Lucas, Stephanie Buckhanon Crowder nos señala que esta mujer ha perdido su “principal medio de sostén, ha perdido toda la seguridad económica”(2). Sin su hijo, esta mujer, en su contexto social e histórico, está ahora en la posición más vulnerable en su sociedad. Ella estará, primeramente, a merced de otros para su provisión diaria, protección, necesidades legales y compromiso comunal. Al Jesús ver a esta mujer en agonía y marginalización compuestas, Él tiene compasión por ella. Un lente más centrado en justicia nos permite, como lectores, relacionar la totalidad de la compasión que Jesús tiene hacia esta mujer. La compasión de Jesús no está restringida a su estado emocional de pérdida. Más bien, la compasión de Jesús es inclusiva de su condición completa. Jesús sabe bien lo que le espera a esta querida hermana tanto en sus días de duelo en un sentido familiar, y en los días de batallar en un sentido socioeconómico. La compasión del Mesías abarca todo lo que esta mujer siente, conoce, está experimentando, y experimentará. Esta compasión no omite su experiencia vivida, ni aterriza solamente en sus lágrimas de ese momento.

La buena nueva en este pasaje es que Jesús lo ve todo y nos ve a todos. Cristo está preocupado de nosotros como un todo, no sólo una parte de nosotros. Esta perspectiva tampoco es un incidente aislado con esta viuda en particular. El cuarto capítulo de Lucas nos da la declaración de Jesús y su entendimiento del evangelio. Como Justo González señala, este pasaje “marca el tono para el libro entero” (3). Es aquí donde Jesús cita al profeta Isaías y presenta el edicto que Él va a declarar las buenas nuevas a los pobres, liberar a los cautivos, dar vista a los ciegos, libertad a los oprimidos y que ha llegado el año del Señor. Como Drew Hart nos recuerda, “el mensaje de Jesús eran revolucionarias buenas nuevas para los pobres”(4). De nuevo, usando un lente de justicia, estos son seres humanos reales en condiciones reales, no temas ni conceptos abstractos. Por otro lado, una lectura alegórica del texto puede negar justicia real e inspirar pontificación acerca de una percibida justicia escatológica. Demasiado seguido leemos “pobre”, “cautivo”, “ciego” como simples adjetivos gramaticales—como metáforas. Y nuestra respuesta es orar por estas condiciones que son interpretadas como conceptos desencarnados a ser desechados. Esto no es lo que Jesús dijo, ni es lo que Jesús vio. “Él los vio como cuerpos y almas” (5).

La justicia, aquí, no se trata de buscar una revuelta política con tal de tener revolución. La justicia, más bien, se trata de leer y hacer la Palabra de Dios. Se trata una “ética de compasión” y un sentido de justicia y liberación que es “el fundamento mismo de la fe bíblica” (6). De hecho, la esencia misma de Jesús es libertad (7). Jesús entiende que su llamado incluye liberación y libertad e impactar las condiciones sociales de los seres humanos. Él declara esto en Lucas 4 y lo demuestra tan vívidamente en Lucas 7. La compasión de Jesús hacia la existencia completa de esta mujer lo impulsó a intervenir. Escucha atentamente al lenguaje del texto. Jesús ve su duelo completo, su trauma completa, todo lo que ella está enfrentando. Él le dice a ella, “No llores” (Lucas 7:13). Después de hablar al joven y levantarlo de entre los muertos, las escrituras nos dicen que Jesús “se lo regresó a su madre” (Lucas 7:15). Al darle su hijo de vuelta a esta mujer, en el contexto de su tiempo, Jesús ha cambiado esencialmente su futuro social y económico completo—además de sanar su duelo y pérdida. En medio de las multitudes siguiendo y esperando cosas de Jesús, él es capaz de enfocarse en el dolor y sufrimiento de esta mujer y centrar su narrativa. Él centra su experiencia de tal forma que ambas multitudes—la que lo sigue a él para ver milagros y señales de vida y la que la sigue a ella porque no hay señales de vida—son impactadas por su situación actual y lo renovación de vida que la interrupción de Jesús le trae.

Un lente orientado a la justicia le permite al lector ver la variedad de colores y matices en el pasaje. El duelo de la mujer está presente, pero también está su trauma, ansiedad, incertidumbre, ubicación social, condición económica, futuro familiar, vulnerabilidad, miedo e incluso enojo. Ella tiene permitido ser el ser humano completo que Dios la creó para ser mientras interactúa con lo divino. Cualquier lente, entonces, que no está al menos moldeado, formado, o tocado por la compasión de Dios y deseo por shalom y justicia se rehúsa a reconocer los detalles necesarios en la Escritura y concluye con una recapitulación del texto carente de profundidad y diversidad de una aplicación en la vida real.

Conclusión

Seguido, las conversaciones acerca de la justicia dentro del cristianismo están dominadas por acción social o agendas políticas o división alrededor de definiciones del evangelio sujetas denominacionalmente. Este ensayo busca retar la manera en que vemos la Escritura, en vez de involucrarnos directamente en los argumentos predominantes. Si vamos a ver la totalidad de la interacción humana-divina con la revelación de la Palabra de Dios, entonces debemos despojarnos de los lentes novedosos que miran más allá de lo que Dios ha dicho explícitamente. Cristo nos ha puesto el ejemplo. Cristo es movido por compasión cuando ve y considera la realidad de esta mujer. Esa compasión lo mueve a intervenir.

En su libro más reciente, En La Casa de mi Abuela, Yolanda Pierce comparte una historia de una mujer negra que está manejando en la lluvia. Ella ve a una mujer blanca al lado del camino y tiene una lucha interna consigo misma respecto a si debe o no ayudarla. La lucha, verás, no se trata de si se necesita o no la ayuda. Sino que, la lucha es sobre si la ayuda será o no recibida. Ella termina este capítulo retando a tener un entendimiento más escatológico de la salvación para que incluya este trabajo de intervención. “Cuando estoy bien espiritual y físicamente, y cuando estoy espiritual y físicamente segura, tengo una responsabilidad de trabajar para que otras comunidades, personas y culturas puedan también ser hechos seguros y completos”. (8)

¿Podemos abrirnos para ver las Escrituras y ver a nuestro prójimo? La justicia es más que los sermones que predicamos, libros que escribimos y clases que enseñamos. No que estas cosas estén fuera del alcance de la justicia, porque muchos predicadores y académicos tienen justicia en el núcleo de su trabajo. Sin embargo, la meta de la justicia, más bien, no es el sermón, el libro o el curso, es la interrupción de una realidad vivida que aflige el corazón de Dios en nuestro mucho quebrantado. Creo firmemente que si viéramos el bello espectro de la experiencia humana conectándose con Dios en la Escritura que nosotros, también, seríamos conmovidos con compasión para hablar, sanar y dar de lo recibido.

Dwight Radcliff

Dwight A. Radcliff Jr. es decano académico del Centro William E. Pannell para Estudios de la Iglesia Negra y profesor asistente de misión, teología y cultura. Su enseñanza y predicación lo han llevado por los EE. UU. y el extranjero, y ha dado conferencias en seminarios, universidades y conferencias sobre temas que van desde plantación de iglesias urbanas, cultura, teología, predicación, justicia social, millennials y evangelismo. Tiene más de 20 años de experiencia en el ministerio pastoral y es pastor de The Message Center, una congregación urbana multicultural y multigeneracional en Gardena, California, donde dirige con su esposa, DeShun Jones-Radcliff. Él y su esposa tienen dos hijas.

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Miyoung Yoon Hammer, chair of Fuller’s Department of Marriage and Family, considers justice and restoration in relationships from a family systems perspective.