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Dignidad Más Allá del Estatus

La iglesia latina en la que crecí se identificó mucho con el pueblo de Israel, personas que literalmente cruzaron el desierto”, dice Rosa Cándida Ramírez (MDiv ’16). Rosa fue la primera de su familia en nacer en los Estados Unidos, después de que sus padres huyeron hacia el norte desde El Salvador en la década de 1980 debido a la Guerra Civil salvadoreña. Criada en una iglesia de inmigrantes compuesta por personas con diferentes estatus migratorios y de ciudadanía, Rosa describe su crianza diciendo: “La migración siempre ha sido parte de nuestra historia y nuestra realidad”.

Hoy, Rosa trabaja en el Centro de Recursos de Inmigración (IRC) del Valle de San Gabriel, que brinda servicios legales asequibles y otros recursos a inmigrantes en la comunidad local. La organización es pequeña, con solo tres empleados a tiempo completo acompañados por personal a tiempo parcial y voluntarios, pero el IRC tiene un amplio alcance y tiene un gran impacto. El equipo trabaja con personas que atraviesan el proceso de naturalización, maneja las peticiones de familiares y acompaña a inmigrantes víctimas de crímenes violentos. También brindan servicios educativos y conectan a las personas con otras organizaciones locales útiles. Como coordinadora de recepción, Rosa es a menudo la primera cara que ven los nuevos clientes y ayuda a guiarles al tipo particular de asistencia que necesitan.

Jerome Blanco

Jerome Blanco (MDiv ’16) is a writer and social media strategist for FULLER studio

Lindsey Sheets

Lindsey Sheets is video editor, colorist, and photographer for FULLER studio.

La iglesia latina en la que crecí se identificó mucho con el pueblo de Israel, personas que literalmente cruzaron el desierto”, dice Rosa Cándida Ramírez (MDiv ’16). Rosa fue la primera de su familia en nacer en los Estados Unidos, después de que sus padres huyeron hacia el norte desde El Salvador en la década de 1980 debido a la Guerra Civil salvadoreña. Criada en una iglesia de inmigrantes compuesta por personas con diferentes estatus migratorios y de ciudadanía, Rosa describe su crianza diciendo: “La migración siempre ha sido parte de nuestra historia y nuestra realidad”.

Hoy, Rosa trabaja en el Centro de Recursos de Inmigración (IRC) del Valle de San Gabriel, que brinda servicios legales asequibles y otros recursos a inmigrantes en la comunidad local. La organización es pequeña, con solo tres empleados a tiempo completo acompañados por personal a tiempo parcial y voluntarios, pero el IRC tiene un amplio alcance y tiene un gran impacto. El equipo trabaja con personas que atraviesan el proceso de naturalización, maneja las peticiones de familiares y acompaña a inmigrantes víctimas de crímenes violentos. También brindan servicios educativos y conectan a las personas con otras organizaciones locales útiles. Como coordinadora de recepción, Rosa es a menudo la primera cara que ven los nuevos clientes y ayuda a guiarles al tipo particular de asistencia que necesitan.

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Jerome Blanco (MDiv ’16) is a writer and social media strategist for FULLER studio

Lindsey Sheets is video editor, colorist, and photographer for FULLER studio.

immigration center collage
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“Ningún día es igual”, dice ella. Las situaciones de los clientes varían enormemente, ya que todos los que entran por las puertas del IRC tienen su propia historia y circunstancias particulares. Esto significa que el camino de cada persona a través del sistema legal puede tomar diferentes giros, con altibajos únicos en el camino. Cuando se trata de caminos hacia un estatus legal, Rosa explica que una amplia gama de problemas e historia personal entran en la mezcla a la hora de construir un caso. El proceso de ciudadanía puede llevar meses, o incluso años, y es increíblemente subjetivo, y mucho depende de los funcionarios del gobierno en cuyos escritorios llega el caso. Rosa dice: “No sabes si han tenido un buen día o un mal día, o si acaban de comer un sándwich y no les sienta bien en el estómago. Nunca sabes.” Ella agrega que a nadie le ayuda el hecho de que la legislación de inmigración cambia de manera regular, y a menudo se siente como en un terreno en constante cambio bajo los pies. Como ejemplo, Rosa señala los vaivenes que la política de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) tuvo durante los últimos años, siendo impugnada de corte a corte, hasta que la Corte Suprema ratificó la política.

“Hay tantos obstáculos”, dice Rosa. Pero el IRC sigue adelante, navegando por el tumultuoso sistema y sirviendo a tantos como puede. El IRC sirvió a alrededor de 400 familias en 2019 e incluso más en 2020. Aún así, Rosa lamenta los momentos cuando hay poco que pueden hacer para ayudar. Ella recuerda cómo tuvo que explicarle a un peticionario adolescente que no existía un camino legal posible para obtener un estatus legal. “A los quince años, ¿cómo se supone que debes procesar eso? ¿Cómo procesas que tu vida haya cambiado tan drásticamente de repente?”

Rosa enfatiza el peso que estas políticas, sistemas y procesos tienen en las personas, y cómo el estatus legal de una persona afecta profundamente la forma en que es percibida y tratada en la sociedad. Ella ha visto esto repetidamente en su propia comunidad y a través del trabajo que hace ha testificado como la crueldad y la falta de respeto caracterizan el trato normal que reciben los inmigrantes indocumentados tanto a nivel individual como sistémico. “La parte más frustrante para mí es que la gente es deshumanizada debido a un pequeño trozo de papel”.

Para Rosa, todo esto es profundamente personal. Ella recuerda la historia de su propia familia al pasar por el sistema. En los 80, su padre fue el primer cliente de una organización muy similar al IRC, y sus padres finalmente obtuvieron su estatus legal a través de la amnistía del presidente Ronald Reagan en 1986. Cuando Rosa piensa en los que migran a los Estados Unidos hoy, dice: “Pienso en mis padres y en los miembros de mi familia, y en cómo hubiera querido que alguien más los tratara si llegaran a algún lugar pidiendo ayuda. Se trata de crear espacio, ser hospitalarios y asegurarse de que las personas sean tratadas con amabilidad”.

map with butterflies
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En cuanto a su propia identidad, no como inmigrante sino como hija de inmigrantes, Rosa tiene un conjunto de emociones complejas. Ella menciona una dualidad con la que luchó durante años: su yo salvadoreño y su yo estadounidense. “Habiendo nacido en los Estados Unidos, luché con la culpa. Al haber nacido en los Estados Unidos, no tuve que elegir venir aquí y decir que voy a tener una vida mejor. Eso me fue dado”. Sin embargo, por otro lado, siempre ha sentido: “Nací en una tierra que sé que no es mía”.

Luchó con este sentido de pertenencia a lo largo de su infancia e incluso durante su tiempo en la universidad, sintiéndose más estadounidense algunos días y más salvadoreña en otros, como si tuviera que elegir entre una y otra, pero no podía.

Sin embargo, en los últimos años, que incluyen su temporada en Fuller, aprendió a entender y navegar algunas de estas dinámicas. Su experiencia en el Centro Latino la impactó mucho. El Centro Latino y el Centro Brehm fueron razones clave por las que Rosa eligió asistir a Fuller, ya que ambos tocaron partes clave de su identidad y vocación. Rosa, quien se desempeña como pastora de adoración en su iglesia, tomó sus clases de teología en inglés pero tomó sus clases de ministerio en español, obteniendo un MDiv en modalidad bilingüe. Mientras luchaba con la teología, profundizaba su aprendizaje y crecía en su llamado ministerial en ambas esferas simultáneamente, encontró que las líneas divisorias adentro de ella desaparecían, ayudándola a abrazar ambas culturas como algo central a quien ella es. Se ríe del hecho de que ambos centros estuvieran ubicados en el mismo edificio del campus de Fuller en Pasadena. “¡Fue una representación de quién era yo!” Rosa dice: “Mi tiempo en Fuller me ayudó a expandir mi imaginación. Solía ​​pensar, ‘Soy salvadoreña o estadounidense’, y mi tiempo en Fuller lo pasaba luchando con eso. Pero ahora sé que tampoco es una etiqueta estática. Soy ambos, y está bien”.

Su propia lucha con la identidad influye en su trabajo en el IRC, porque Rosa reconoce que existe una delicada tensión y una línea peligrosa entre caminar junto a otros para ayudarles y tener un complejo de salvadora. Los cristianos y cristianas pueden ser muy susceptibles a esto último, reconoce ella. Al reconocer su propia historia familiar y su derecho de ciudadanía, Rosa puede reconocer el poder que tiene mientras se inclina hacia la empatía. Ella dice: “Ha sido un viaje transformador y salvador estar aquí en el IRC, donde he podido enfrentar lo que significa para mí tener privilegio, pero luego usarlo para ayudar a otras personas y saber que no se trata de mi. No se trata de mi propia culpa o fragilidad como ciudadana. Se trata de poder ayudar a las personas”.

Y ayudar a la gente es lo que hace Rosa. Ella está empeñada en asegurarse de que todo lo que hace hable de la dignidad que cada cliente tiene y merece, a pesar de un sistema y una sociedad que les dice lo contrario. “Cada reunión que tenemos con los(las) clientes, cada vez que mostramos empatía o compasión, cada vez que llenamos un formulario, es un acto de resistencia, un recordatorio de que, al final del día, las personas no se definen con un papel.”

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Kirsteen Kim, Paul E. Pierson Chair in World Christianity and associate dean for the Center for Missiological Research, introduces this issue’s theme: migration